Escrito por: Juan Pablo Lira.
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Tras casi una década de retrasos y promesas, Elon Musk ha mostrado por primera vez el prototipo funcional de la segunda generación del Tesla Roadster. Durante una demostración en las instalaciones de pruebas de SpaceX en McGregor, Texas, la compañía sorprendió a la industria al enseñar un superdeportivo eléctrico equipado con propulsores de aire comprimido capaces de hacer flotar el vehículo, realizar maniobras en el aire y aterrizar.
Aunque el espectáculo de ingeniería deslumbró en la pista de pruebas, el vehículo está lejos de ser una aeronave convencional y enfrenta importantes limitaciones operativas y legales para convertirse en un automóvil de uso diario.
Aceleración sin precedentes y variantes del vehículo
Gracias a la integración de propulsores desarrollados junto con SpaceX, Tesla busca romper los límites de la física automotriz tradicional:
- De 0 a 100 km/h en menos de un segundo: Una aceleración récord respaldada por la fuerza de empuje de sus sistemas neumáticos adicionales.
- Velocidad máxima: Estimada por encima de los 370 km/h.
- Edición “Thrust”: Configuración equipada con propulsores auxiliares enfocados en maximizar la tracción y el paso por curva.
- Edición “Rocket”: Variante extrema diseñada para un solo ocupante, equipada con un sistema de propulsión completo orientado a elevaciones cortas y acrobacias.
¿Cuándo llegará al mercado y qué obstáculos enfrenta?
Pese a que el proyecto se dio a conocer originalmente en 2017 con fecha prometida para 2020, Elon Musk confirmó que la producción en serie está programada para iniciar en 2028. Sin embargo, la llegada del vehículo a las manos de los compradores dependerá de superar tres grandes barreras:
- Permisos y Homologación: Ninguna autoridad de tránsito ni aviación permite actualmente la circulación o maniobras aéreas de un automóvil en vías públicas.
- Seguridad y Riesgo Normativo: El uso de propulsores de alta presión en entornos urbanos presenta un reto inédito en materia de regulación vial.
- Desafíos de Manufactura: Escalar la fabricación de un sistema híbrido entre coche eléctrico y tecnología de propulsión espacial no tiene precedentes comerciales.
Actualmente, Tesla mantiene abierto su sistema de reservaciones para algunas versiones, aunque no ha hecho público el precio definitivo de producción comercial.
