Por Michelle Ballesteros Aguirre
Ante el crecimiento exponencial en el consumo energético de la inteligencia artificial, que según la Agencia Internacional de la Energía podría duplicar la demanda eléctrica de los centros de datos para 2030, Google está desarrollando una solución radical: trasladar parte de su procesamiento de IA al espacio exterior.
La iniciativa, denominada Project Suncatcher, contempla desplegar los procesadores especializados de Google (TPU Trillium) en satélites alimentados por energía solar. Estos orbitarían en trayectoria heliosíncrona, recibiendo luz solar constante las 24 horas y logrando una eficiencia hasta ocho veces superior a la de los centros de datos terrestres.
El plan de Google incluye:
- Lanzar dos satélites prototipo antes de 2027 en colaboración con la empresa Planet
- Crear eventualmente una constelación de decenas a cientos de satélites a 650 km de altura
- Conectarlos mediante enlaces láser ópticos con velocidades de terabits por segundo
- Formar así un centro de datos distribuido en órbita baja terrestre
Ventajas y desafíos:
La energía solar continua en el espacio eliminaría la necesidad de los sistemas de refrigeración que consumen grandes cantidades de agua en la Tierra. Las pruebas preliminares indican que los chips pueden resistir niveles de radiación tres veces superiores a los esperados para misiones de cinco años.
Sin embargo, el principal obstáculo es económico. Según análisis citados por The Guardian y Ars Technica, los centros de datos espaciales solo serían competitivos económicamente si el costo de lanzamiento se reduce por debajo de 200 dólares por kilogramo, algo que podría alcanzarse hacia mediados de la década de 2030.
Los expertos también advierten sobre las emisiones de CO₂ de los cohetes lanzadores y los riesgos de colisiones en el espacio, señalando que aunque la iniciativa aborda el problema del consumo energético y de agua, introduce nuevos desafíos ambientales y de sostenibilidad que deben ser considerados.
