Por Michelle Ballesteros Aguirre
La ciberseguridad se ha convertido en una prioridad operativa en México tras dos incidentes recientes: uno en la UNAM y otro en dependencias federales. Ambos casos resaltan la vulnerabilidad de los datos personales y los servicios esenciales.
La Universidad Nacional detectó una intrusión no autorizada en cinco de sus sistemas durante las vacaciones, lo que llevó a la desactivación inmediata de los equipos afectados. Paralelamente, la Secretaría Anticorrupción inició una investigación por un posible acceso indebido a bases de datos gubernamentales, considerándose desde un hackeo externo hasta una filtración interna.
A nivel global, el panorama coincide con esta alerta. El Foro Económico Mundial señala que la Inteligencia Artificial intensifica tanto las amenazas como las defensas cibernéticas. Mientras el 94% de los expertos ve a la IA como el factor de cambio más importante en el próximo año, también preocupa que las vulnerabilidades asociadas a esta tecnología sean el riesgo de más rápido crecimiento. Aunque más organizaciones están evaluando la seguridad de sus herramientas de IA antes de implementarlas, el ritmo de los avances tecnológicos aún supera la capacidad de respuesta humana y regulatoria.
