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SpaceX envía lista de demandas a estados de EE.UU. que otorgan subvenciones de banda ancha a Starlink.

SpaceX no hará promesas específicas sobre la capacidad o los suscriptores de la red Starlink.

SpaceX busca asegurar subsidios para Starlink con nuevas condiciones

SpaceX ha presentado un nuevo conjunto de exigencias legales a los gobiernos estatales de Estados Unidos con el objetivo de garantizar que Starlink reciba fondos federales, incluso en los casos en que los residentes de las zonas beneficiadas no contraten el servicio de internet satelital.

Como parte de su propuesta, la empresa afirma que entregará todo el equipo necesario sin costo inicial a los usuarios que soliciten el servicio en áreas subsidiadas, eliminando así el pago del hardware que normalmente requiere Starlink. No obstante, esto no implica una reducción general del precio mensual. SpaceX solo se compromete a ofrecer planes de $80 al mes o menos (antes de impuestos y tarifas) para personas de bajos ingresos que cumplan los requisitos del programa Lifeline de la FCC. Para el resto de los usuarios, seguirían aplicándose los precios habituales de Starlink, que oscilan entre $50 y $120 mensuales.

Pagos garantizados, incluso sin clientes activos

Uno de los puntos más polémicos de la propuesta es que SpaceX quiere que el gobierno le pague las subvenciones aunque los residentes no se suscriban al servicio. La empresa argumenta que los pagos no deberían depender de decisiones individuales de compra, ya que eso afectaría injustamente a los proveedores de tecnología satelital frente a otras opciones como la fibra.

Además, SpaceX no planea reservar capacidad exclusiva de su red para las zonas subvencionadas. En su lugar, continuará con su modelo actual de asignación dinámica de capacidad, ajustando el servicio según la demanda general de la red. Esto significa que no existiría una porción de la red dedicada específicamente a los hogares financiados por el programa.

Carta a los estados y cambios en el programa BEAD

SpaceX envió una carta a las oficinas estatales de banda ancha proponiendo que estas condiciones se incluyan como un anexo estándar en todos los acuerdos de subvención que reciba en el país. El documento fue publicado por Broadband.io y el Instituto Benton para la Banda Ancha y la Sociedad.

Estas propuestas se aplican al programa federal BEAD (Equidad, Acceso e Implementación de Banda Ancha), creado en 2021 con un presupuesto inicial de más de 42.000 millones de dólares para llevar internet de alta velocidad a zonas sin servicio adecuado.

Mientras que la administración Biden priorizaba el despliegue de redes de fibra, la administración Trump modificó las reglas del programa, facilitando el acceso a los fondos por parte de proveedores de internet satelital. Como resultado, el presupuesto efectivo se redujo a unos 21.000 millones, y aún no está claro qué ocurrirá con el resto del dinero.

Subvenciones actuales y reparto del dinero

Bajo las nuevas reglas, SpaceX solicitó miles de millones en ayudas, aunque los estados rechazaron gran parte de esas peticiones. Hasta ahora, Starlink recibirá 733,5 millones de dólares para dar servicio a unas 472.600 ubicaciones, mientras que el proyecto satelital de Amazon recibirá 311 millones para 415.000 ubicaciones.

Aunque las redes satelitales solo obtendrán alrededor del 5 % del total de las subvenciones, atenderán más del 22 % de las ubicaciones financiadas, ya que sus costos por hogar son menores al no requerir infraestructura física en cada domicilio.

Críticas a las exigencias de SpaceX

El Instituto Benton ha criticado duramente las condiciones propuestas por SpaceX. Según su director de participación política, Drew Garner, estas cláusulas reducen las obligaciones de desempeño, limitan las sanciones por incumplimiento y relajan los requisitos de transparencia financiera, laborales y de seguros.

SpaceX también sostiene que las normas laborales no deberían aplicarse a la empresa, ya que no identifica empleados, contratistas ni infraestructura física financiada directamente con fondos BEAD en los estados. Según la compañía, su servicio se presta principalmente desde el espacio, lo que dificulta aplicar las reglas tradicionales pensadas para redes terrestres.

Instalación y pruebas de rendimiento

Otro punto controvertido es que SpaceX no se hace responsable de garantizar la correcta instalación del equipo en los hogares. Para la empresa, una “instalación estándar” consiste simplemente en enviar el equipo al cliente. Cualquier instalación profesional correrá por cuenta del usuario y tendrá un costo adicional.

En cuanto a las pruebas de rendimiento, SpaceX solicita que se excluya de las evaluaciones a los usuarios con equipos mal instalados, dañados o con visión obstruida del cielo, según el criterio exclusivo de la propia empresa. Esto implica que SpaceX decidiría qué conexiones se consideran válidas para las pruebas, sin estar obligada a corregir los problemas detectados.

Un escenario aún abierto

No está claro qué ocurrirá si los estados rechazan estas condiciones. SpaceX ha insinuado que podrían ser necesarias algunas negociaciones, lo que sugiere que los gobiernos estatales no están obligados a aceptar el anexo propuesto. Las mismas condiciones, de aprobarse, también podrían beneficiar a otros proveedores satelitales como Amazon.

En resumen, SpaceX busca adaptar el programa BEAD a la realidad del internet satelital, asegurando ingresos estables y reduciendo al mínimo sus responsabilidades operativas y regulatorias, una estrategia que ha generado preocupación sobre el uso eficiente y justo de los fondos públicos.

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