“Exigimos que se ponga fin a la obsesión de la dirección por tacañear y empeorar nuestras condiciones laborales”.
A la hora de elegir qué videojuego comprar, hoy en día ya no basta con preguntarse si es entretenido. Dado el panorama actual de la industria, una pregunta igual o incluso más importante es si vale la pena apoyar a la empresa que lo produce. Un ejemplo claro es Ubisoft, cuya situación parece empeorar con el paso de los días. Tras anunciar una nueva ronda de despidos esta semana, los empleados de su sede en París dijeron basta y convocaron una huelga de tres días.
Los sindicatos que representan a los trabajadores de Ubisoft han anunciado un paro laboral del 10 al 12 de febrero. En un comunicado, el Syndicat des Travailleureuses du Jeu Vidéo afirmó que, ante la postura inflexible de la dirección y su estilo de gestión autoritario, hacen un llamado a los empleados de Ubisoft en toda Francia a sumarse a la huelga, junto con los cinco sindicatos presentes en la empresa.
Esta protesta llega después de una serie de medidas agresivas de recorte de gastos por parte de Ubisoft. La compañía cerró recientemente su estudio en Halifax apenas 16 días después de que los trabajadores se sindicalizaran. También clausuró su oficina en Estocolmo y anunció una reestructuración global que incluyó la cancelación de seis videojuegos y el retraso de otros siete.
A comienzos de esta semana, la editora responsable de Assassin’s Creed propuso eliminar 200 puestos de trabajo en su sede parisina. Según la legislación laboral francesa, estos despidos se llevarían a cabo mediante el proceso de Ruptura Convencional Colectiva (RCC), que exige un acuerdo entre la empresa y los sindicatos.
Para agravar aún más el conflicto, Ubisoft anunció que exigirá a sus empleados volver a la oficina cinco días a la semana, cuando antes existía un acuerdo que permitía dos días de trabajo remoto. Aunque la empresa justificó la medida como una forma de mejorar la productividad y la colaboración, muchos la interpretan como una estrategia para presionar a la plantilla y reducirla aún más. De hecho, un desarrollador que expresó su desacuerdo en LinkedIn fue suspendido sin sueldo durante tres días, lo que fue visto como una represalia.
Ante este escenario, los sindicatos decidieron actuar. “Exigimos que la dirección abandone su obsesión por recortar costos a costa de empeorar nuestras condiciones laborales”, señaló el sindicato. También reclamaron que los altos directivos asuman responsabilidades reales, comenzando desde la cúpula. “Sin el trabajo de los empleados y sin el apoyo de la financiación pública, Ubisoft no habría alcanzado el tamaño que tiene hoy. Somos Ubisoft, y la detendremos del 10 al 12 de febrero”, concluyeron.
