Por Michelle Ballesteros Aguirre
El uso de sistemas de escaneo facial para calcular la edad y restringir así el acceso de menores a plataformas como TikTok, Instagram o sitios para adultos está ganando terreno en internet, impulsando el crecimiento de un sector empresarial especializado.
Esta tendencia responde a legislaciones más rigurosas, como la próxima norma en Australia que, a partir del 10 de diciembre, vetará las redes sociales a usuarios menores de 16 años. No obstante, la solución genera controversia por sus potenciales sesgos discriminatorios y los riesgos que podría suponer para la privacidad.
El proceso es ágil: con unos clics y mirando a la cámara, la respuesta llega en menos de un minuto. Plataformas como Roblox ya muestran mensajes del tipo: “Estimamos tu edad en 18 años o más”.
En las instalaciones londinenses de Yoti, compañía referente del sector, se realizan pruebas constantes con maniquíes y máscaras para entrenar y evaluar la tecnología. Sin embargo, la inteligencia artificial ha aprendido a distinguir con eficacia un rostro real de una falsificación, como lo demuestra el mensaje que aparece al escanear un busto: “No podemos estar seguros de que la imagen sea de un rostro real”.
Según Robin Tombs, director de la empresa fundada en 2014, los algoritmos han evolucionado para identificar características faciales y estimar la edad con gran precisión. Yoti, que actualmente procesa cerca de un millón de verificaciones diarias para clientes como Meta, TikTok, Sony PlayStation y Pinterest, alcanzó la rentabilidad este año tras reportar ingresos de 20 millones de libras (unos 26 millones de dólares) en marzo.
