La tecnología nunca había sido tan compleja, ni la industria tan poderosa. Hoy, sus líderes son quienes dictan el rumbo, nos guste o no, advierte Andrew Griffin. Y lo que se avecina parece una amenaza que crece con cada paso
Escrito por: Daniel Ruiz

La década de los 2000 quedará marcada como la etapa en la que la industria tecnológica consolidó sus bases. Luego de superar el temido “error del milenio” y con empresas como Google dando sus primeros pasos, este periodo vio un crecimiento enorme en la cantidad y velocidad de las conexiones a Internet. Paralelamente, los dispositivos se hicieron más compactos y asequibles, lo que favoreció la expansión de innovaciones como el iPod y las laptops.
Al concluir esa primera década, ya se vislumbraba una versión inicial de la Internet actual: un entorno formado por computadoras potentes y de uso generalizado, transmisión de contenido en línea, comercio electrónico y los primeros indicios de las redes sociales.
Después llegaron los años 2010, una etapa en la que el mundo adoptó por completo este nuevo entorno digital. Las redes sociales crecieron hasta el punto de dominar casi todos los ámbitos de la comunicación: la música, las noticias y hasta las interacciones personales se integraron en un constante flujo de publicaciones y contenidos. Internet dejó de limitarse a las computadoras y teléfonos donde se originó, para integrarse en cada aspecto de la vida cotidiana: desde los electrodomésticos y los automóviles, hasta nuestras propias relaciones.
De este modo, al comenzar la tercera década del siglo, Internet se había transformado en la base sobre la que prácticamente todo funcionaba. Las distancias parecían desaparecer y las comunicaciones se volvieron inmediatas, aunque, de forma paradójica, esas mismas herramientas empezaron a provocar una creciente sensación de aislamiento y soledad. Aun así, cuando llegó el año 2020 y con él la pandemia, el mundo ya estaba preparado para trasladar casi todas sus actividades al entorno digital, donde gran parte de nuestra vida empezó a depender de algún tipo de dispositivo.
