Por: Christian Rossell Cruz García
El 14 de octubre de 2025 marcará un antes y un después para miles de usuarios: Microsoft dejará de dar soporte oficial a Windows 10. Esto significa que ya no recibirá actualizaciones de seguridad ni parches, poniendo en riesgo a los equipos que lo sigan usando.
La situación no es menor: cientos de miles de PCs en todo el mundo no podrán actualizarse a Windows 11, ya sea por limitaciones de hardware (como la falta de TPM 2.0) o porque sus dueños simplemente no desean cambiar de máquina aún funcional.
Obsolescencia programada y críticas de consumidores
Diversas organizaciones de consumidores han levantado la voz contra lo que consideran una forma de obsolescencia programada. Para muchos, este corte en el soporte empuja artificialmente a los usuarios a renovar sus equipos, incluso cuando aún funcionan perfectamente para tareas comunes.
Plataformas como Back Market están promoviendo activamente el uso de computadoras reacondicionadas, acompañadas de sistemas operativos alternativos como Linux o ChromeOS Flex, lo que permite darles una segunda vida y al mismo tiempo reducir el desperdicio electrónico.
Para el usuario promedio: ¿Qué opciones hay?
- Actualizar si tu PC lo permite: si tu equipo cumple con los requisitos de Windows 11, lo más directo es migrar al nuevo sistema antes de la fecha límite.
- Seguir en Windows 10 (con riesgos): podrás usarlo, pero estarás expuesto a vulnerabilidades y ataques, ya que no habrá más parches de seguridad.
- Migrar a alternativas gratuitas: Linux Mint o Ubuntu pueden ser ideales para usuarios que quieran una experiencia simple y familiar. y ChromeOS como alternativa pensada para quienes solo necesitan un sistema ligero, rápido y conectado a la nube.
Para los geeks de la tecnología:
- Probar distros ligeras de Linux (ej. Lubuntu, Linux Lite, Puppy Linux) para revivir hardware muy antiguo.
- Armar entornos de dual-boot y mantener Windows 10 sin conexión a internet para tareas puntuales, mientras Linux cubre la parte segura en línea.
- Oportunidad para reutilizar PCs viejas como servidores caseros, centros multimedia o máquinas de laboratorio para aprender redes, contenedores o virtualización.
Consumismo sustentable: la segunda vida de tu PC
El debate va más allá de la elección de un sistema operativo. Lo que está en juego es cómo la industria tecnológica empuja ciclos de reemplazo más rápidos de lo necesario. Al optar por reacondicionar, reparar o migrar a software alternativo, los usuarios contribuyen no solo a ahorrar dinero, sino también a reducir la huella de carbono y el desperdicio electrónico.
El fin de Windows 10 no significa necesariamente el fin de tu computadora. Más bien, es una invitación a pensar diferente: desde dar el salto a Windows 11, hasta explorar Linux o ChromeOS, o sumarse a la tendencia de reacondicionar y prolongar la vida útil de los equipos.
En tiempos donde el hardware aún útil corre riesgo de quedar en la basura, los usuarios conscientes tienen la oportunidad de demostrar que la tecnología no tiene por qué estar atada a la obsolescencia programada.
